lunes, 31 de diciembre de 2012
Nunca dejes de ser Puta
En un momento de duda, de normalidad, de arrepentimiento, de razonamiento, el Cornudo le dice a su mujer:
- Basta de esta (alocada) (enferma) (destructiva) forma de vivir. Seamos sanos. Seamos nornales. No me lo banco, yo también siento celos.
Y la mujer le dice: Si. Bueno. Dale. Mejor así.
Y el Cornudo pasa un tiempo así, sintiéndose Charles Ingalls, dándole muchos besitos tiernos a su mujer que lo mira con ojos arrobados, como virgen rediviva, la Inocencia y la Felicidad recuaperadas, el Infierno de las peleas y los celos dejado atras.
Hasta que un día el Cornudo se lavanta a media noche y va al living y ahí la encuentra a Ella otra vez, dormida en la silla frente a la pantalla, con los auriculares puestos, la bombacha baja, el consolador en el suelo, el último mensaje de su amante en la ventanita electrónica dicéndole que le agradece por entregarle el Culo entonces el Cornudo se precipita, abre esa piernas, la calma cuando ella se despierta sobresaltada, hunde la cara y chupa, chupa sin cesar la Divina Vagina desenado encontrar un resto del Sémen del Macho en el fondo.
- Ah, menos mal que sos la misma de siempre . Por favor, meame.
Ella lo acuesta en el piso, abre bien la concha y lo mea en la cara.
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