
Dios o la Creación dieron al Varón el poder de dar tanto placer a la Hembra que luego soporta la pesada maternidad por ese instante de goze.
Luego, en otro giro de la Evolución, la Hembra que necesitaba crecientemente de la colaboración del Varón para mantener a la heredad empezó a estar disponible todo el tiempo, para atraer al Hombre, pero debió administrar su sexualidad para manejarlo.
Postergar su placer para ejerce el Poder de la Vagina.
Ahora, en el último giro, los varones dominados cornudos se someten al compañerismo, al apoyo económico, al sostén laboral, a la paternidad responsable de propios y ajenos y liberan de vuelta a la Hembra para que solo goze con quien quiera sin cuidado alguno.
Somos lo ultimo de la evolución. Ellas dominan y nosotros los cornudos somos sus sirvientes.